martes, 23 de septiembre de 2008

Cabalgando pasados sobre un pentagrama.

Un estuche de DVD puede esconder tesoros reales. Lo se desde siempre, o al menos desde que apareció este formato en el mercado. Pero desde hace poco más de tres años, espero estos tesoros videosonoros con placentera curiosidad. Los tomo, los palpo, los veo y los escucho con la emoción crecida por los recuerdos maravillosos que suelen traerme. Entonces inicia mi proceso de convertir estos tesoros en otro tesoro: Añoranzas.

Cuando José Enrique Trinidad me presentó a su vecino el Maestro Luis Ovalles, honestamente jamás pensé que terminaríamos haciendo la mancuerna creativa que somos. De hecho, el motivo de aquel encuentro tripartito era más laboral que hobbial. Es decir, no fue la primera idea hacer un programa con artistas y música del pasado. Esto surgió por carambola. Por default. Y quizás por ello mismo, ha llegado a convertirse en una realidad tan real que a veces me asusta.

Es cierto, empezamos haciendo un programa por hobbie, y ahora tenemos tremendo compromiso con una audiencia que me asombra. No sabía que el oficio de desempolvar el pasado fuera tan excitante, y mucho menos que le interesara a tanta gente... Bueno, sabemos que la historia es apasionante, y uno debe suponer que si a la historia le ponemos música, debe ser doblemente apasionante. Eso es Añoranzas. Un programa que apasiona.

Más de uno podría pensar que escribo esto como una autocoba, pero no. Yo mismo tengo mis dudas muchas veces respecto del impacto de Añoranzas. Por ejemplo, cuando el artista invitado no fue tan popular en el pasado, o cuando su carrera no fue tan trascendente. Mi asombro llega por la cantidad de personas que me hablan del programa, y por la posición que éste ocupa en las mediciones de rating del Canal 23... por donde se transmite todos los domingos a las 9:00 p.m., con retransmisiones los miércoles y viernes a las 7:00 p.m.

Recientemente, durante un viaje a Santiago junto al Maestro Ovalles, en ocasión del montaje del histórico homenaje de Banreservas al Maestro Johnny Pacheco, fui testigo de un verdadero referéndum del nivel de audiencia de Añoranzas en esa ciudad. En apenas unas tres horas que permanecimos allí, 22 personas nos abordaron con mentarios sobre el programa, en algunos casos exhibiendo un conocimiento sobre el mismo que me dejaba boquiabierto. Por supuesto, cada una de estas personas aumentaba más que mi orgullo, el peso de mi responsabilidad en mi calidad de guionista del programa.

Quizás ahora serían ustedes los asombrados, si les digo que entre los fieles "cómplices" de Añoranzas lo hay muy notables. Desde una gloria de nuestra literatura como don Marcio Veloz Maggiolo, hasta nada más y nada menos que el mismísimo Leonel Antonio Fernández Reyna, quien cada vez que su ocupado tiempo se lo permite, no pierde la ocasión de sentarse a disfrutar la entrega de la semana. La legión de cómplices de Añoranzas incluye a funcionarios y personalidades de las más altas investiduras y prestancia: Diputados, Senadores, Secretarios de Estado, Militares, Abogados, Médicos, periodistas y una extensa variedad de especies de amantes de la música linda, la música buena e imperecedera.

Con tres años en el aire cualquier programa ya es adulto. Especialmente cuando su formato y calidad rompen con el estandar del medio. Añoranzas es un programa bien cuidado en su elaboración, con un libreto que es preparado detalle a detalle, a partir de la vida del artista y la historia de sus canciones. Se aparta así de estilo casual e improvisado de programas de su género, en el que la ausencia del rigor profesional es la norma. Claro, no es que Añoranzas posea un formato cuadrado, inflexible. Todo lo contrario, su cuidadosa elaboración permite una conducción creativa, fresca e interesante.

Les invito a ver Añoranzas por el canal 23, este y todos los domingos a las 9:00 p.m., y si se les olvida o se les complica este horario, recuerden sintonizarlo los miércoles y viernes a las 7:00 p.m. Sentirán la vibración de miles de dominicanos y dominicanas que nos siguen y que se sintonizan fielmente en esos horarios para disfrutar una entrega casi siempre exquisita. Después de verlo una vez, no dejarán de... "añorar" este programa.


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